Nueva sección: Arquetipos

John Tenniel [Dominio público], via Wikimedia Commons

Queda oficialmente inaugurada una nueva categoría en el blog: Los arquetipos.

A juzgar por mi propia experiencia y por los comentarios que recibo en los talleres, los arquetipos nos regalan un material rico, profundo e infinito para crear y re-crear personajes completos y complejos, capaces de soportar el peso de una historia sobre sus hombros.

Así que a partir de ahora, y de vez en cuando, os presentaré algunos de mis arquetipos favoritos. Sigue leyendo

Mónstruos caníbales: Cinco maneras de convertirse en Windigo

Wendigo for the win. Imagen de Inkswell.

Cuentan que una figura maligna se esconde en los fríos bosques del norte. Es un ser gigantesco, con la piel cubierta de hielo, una fuerza descomunal y un hambre constante. Es el Windigo.

El Windigo se alimenta de carne humana. Durante el día acecha en el bosque, a la espera de caminantes despistados. Ataca por la espalda y no deja ni los huesos. Por las noches, en cambio, se adentra en las aldeas y comprueba puertas y ventanas. Nunca hay que olvidarse de cerrar bien, porque cualquier pequeño descuido puede significar una invitación para la bestia. A la mañana siguiente, la casa estará vacía. Y el Windigo todavía tendrá hambre.

Pero esto no es lo peor. Sigue leyendo

Dragones

Dragon, de Simon Rankin

Hablemos de dragones. No porque estén de moda, sino porque me fascinan. Ya antes de empezar os digo que éste tema da para una enciclopedia entera (seguro que ya existe. Si no, que alguna editoral me llame y me ofrezca un contrato para escribirla, por favor).

Hace muchos años, mi padre, que me conoce un poco, me regaló un libro que a éstas alturas prácticamente me sé de memoria. Se titula “El gran libro del Dragón“, y tiene unas ilustraciones alucinantes del gran Ciruelo.

A pesar de lo que dice el título, el libro no habla de todos los dragones. Se centra en los dragones europeos, que al fin y al cabo son los que me pillan más cerca y con los que más he convivido, por deciro de algún modo. Así que hoy hablaré sólo de éstos. Sigue leyendo

La parálisis del sueño

Imagen de Gellinger

Estás en la cama. Suena el despertador y lo odias. Estás cansada y quieres dormir más. Pero es martes y hay que ganarse el pan, así que te mentalizas y recorres las conexiones neuronales que requiere eso de levantarse. Sin embargo, tu cuerpo no se mueve. Tu cerebro está dando las órdenes, pero nadie le hace caso.  Así que te quedas ahí, más despierto que nunca, usando todo tu poder mental y todas tus fuerzas para hacer algo: Mover un dedo, hacer un sonido, lo que sea,… Pero nada. Eres un muñeco de trapo, aunque por dentro tus músculos estén intentando moverse todos a la vez. Entras en pánico, intentas gritar, te falta el aire y notas una presión en el pecho. Por fuera, en cambio, sigues siendo la viva imagen de la placidez.

¿Da miedito, verdad?

Pues resulta que esta escena tan horripilante nos puede pasar a cualquiera de nosotros, cualquier día de estos. Se llama parálisis del sueño, y a pesar de lo terrible y excepcional que parece, es algo bastante común. Sigue leyendo