Placeres cerebrales: La Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma

“Septimus la oyó pronunciar junto a su oído: «Cay…Arr…» con voz profunda, suave, como un dulce órgano, pero con una cierta brusquedad de saltamontes, que rascó deliciosamente la espina dorsal de Septimus, y mandó a su cerebro oleadas de sonido que, al chocar, se rompieron.”

Virgina Woolf, La señora Dalloway,

¿Habéis sentido alguna vez algo parecido? ¿Os sentís identificados con las sensaciones que describe este fragmento?

Quizás os pasa al escuchar un susurro, o cuando observáis a alguien realizando una tarea con movimientos pausados y metódicos, o incluso viendo un armario especialmente bien ordenado.

Seguramente, la sensación que describe Virginia Woolf en La señora Dalloway es tan antigua como la humanidad. Sin embargo, no ha sido hasta hace poco que se le ha puesto nombre. Hoy os quiero hablar de la llamada Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (ASMR, por sus siglas en inglés).

"The Whisper", de Andre Wallace
“The Whisper”, escultura de Andre Wallace. Fotografía de Brian Smithson. Fuente: https://www.flickr.com/photos/smithser/3735204251

¿Qué es y qué no es la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma?

La ASMR es una placentera sensación de cosquilleo que empieza en la parte posterior de la cabeza, baja por la espina dorsal y se extiende hacia los hombros. Hay quien lo nota bajando hasta las extremidades. Provoca relax y bienestar, y es extremadamente agradable. Tanto, que se ha llegado a comparar con un orgasmo, o con un subidón provocado por alguna droga. Uno siente como si le masajearan el cerebro por dentro.

Sin embargo, el ASMR se diferencia de los orgasmos y las drogas en lo siguiente:

Por un lado, y al contrario de lo que sugiere este artículo de El Periódico, el ASMR no tiene un componente sexual. A pesar de que algunos lo llaman “braingasm” (orgasmo cerebral), el placer que provoca tiene más relación con placeres infantiles y sensaciones de calma, que con estados de excitación exacerbada. “El ASMR es como el vasito de leche que se bebía tu abuela antes de dormir”, dice Ana Muñoz, una chica que se dedica a provocar el ASMR mediante vídeos en YouTube.

Por otro lado, el ASMR no tiene efectos secundarios. No hay “resaca post-ASMR”. No existe el riesgo de estar hechos polvo al día siguiente, tras una larga sesión de masaje cerebral. Sin embargo, sí existe un riesgo de adicción. O quizás es más correcto decir que hay riesgo de sobredosis: Una sobreexposición al ASMR provoca la pérdida de la capacidad de sentirlo. Supongo (como no hay estudios demasiado fiables al respecto, no tenemos otro remedio que suponer) que el cerebro se acostumbra a los estímulos y deja de reaccionar ante ellos. Y también supongo que eso crea un poco de frustración y un pequeño síndrome de abstinencia que hay que pasar, antes de volver a sentir las cosquillitas:

Algunos abusan de estas sensaciones cósmicas -los vídeos de ASMR suelen ser muy largos, muchos pasan de una hora- y al final se vuelven inmunes y necesitan una temporada sin Youtube para desengancharse.
— Laura Estirado, ¿Qué es ASMR, los famosos ‘orgasmos cerebrales’ de Youtube?

La verdad es que no se sabe qué es el ASMR. El nombre de “Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma” ha sido acuñado en las redes sociales, y no en comunidades científicas. No hay estudios que demuestren su existencia (“pero haberlo, hailo”, podemos decir) ni qué características físicas causan que un sujeto sea susceptible de sentirlo. No se sabe por qué hay gente que lo experimenta y hay gente que no.

Piel de gallina
Hay quien compara el ASMR con la sensación de piel de gallina. Fuente: https://pixabay.com/es/piel-de-gallina-fr%C3%ADo-el-brazo-885563/

¿Qué provoca el ASMR?

Lo que sí se sabe es que existen una serie de desencadenantes que pueden disparar el ASMR, y que éstos varían según la persona: Hay quien siente las cosquillitas con ciertos sonidos, y otros que necesitan estímulos visuales, por ejemplo. Para mi gusto, la enumeración más precisa y completa la podemos encontrar en el artículo de Wikipedia en Español, que los divide de la siguiente forma:

  • Estímulos auditivos: Dentro de esta categoría podemos encontrar “una persona hablando de manera pausada y tranquila, susurrando” y también “sonidos rítmicos o repetitivos como teclear, rozar las manos o tamborilear en ciertos objetos; entre otros tipos de sonido como rozar dos objetos, etcétera.”
  • Estímulos visuales: Éstos son extremadamente variados. Algunas personas sienten el masajito en el cerebro al ver espacios perfectamente ordenados, o con los objetos colocados en formas específicas. “También producen ASMR luces u objetos que cruzan a través del campo visual del individuo que experimenta la sensación, ciertas combinaciones de colores o movimientos con diferentes objetos, etcétera. “
  • Estímulos táctiles: “Caricias en la cara, posar las manos sobre la cabeza u hombros, toques suaves con los dedos en determinadas partes del cuerpo, ciertos masajes, y un largo etcétera.”
  • Estímulos ultra sensoriales: Para algunas personas los tres tipos de estímulos anteriores se pueden combinar para generar una sensación mayor. Para otras, en cambio, es precisamente la combinación entre varios tipos lo que provoca el ASMR, que no se da si sólo existen estímulos de un tipo.
  • Estímulos situacionales: Quizás éstos son los más complejos de todos. El ASMR se da sólo en ciertas situaciones, como en la peluquería o en la consulta del médico. También es bastante común sentirlo al ver a alguien realizar una tarea cotidiana de forma metódica (fregar los platos, doblar ropa, cocinar…), o al presenciar escenas de cuidado desinteresado (alguien peinando a alguien, o curándole una pequeña herida).
Espigas
Un desencadenante del ASRM es el sonido del viento en campos de trigo. Imagen: “Espigas”, de Alfonso Benayas. Origen: https://www.flickr.com/photos/alfonso015/166689068

El ASMR en las redes

El “descubrimiento” del ASMR es relativamente nuevo. Se dice que las primeras referencias modernas a este fenómeno aparecen en 2007 en un foro de salud llamado “Steady Health”, donde un joven preguntaba sobre este tipo de sensaciones. Su comentario provocó un aluvión de respuestas de otros usuarios que decían haber sentido algo parecido. El término “ASMR” parece haber sido acuñado en Facebook, donde en 2010 se creó el grupo “Autonomous Sensory Meridian Response Group” (todavía existe, podéis buscarlo).

¿Cómo puede ser que una sensación así no haya aparecido antes en estudios, en literatura, en conversaciones entre amigos? Harry Cheadle lo atribuye en este artículo a la aparición de internet:

“Probablemente, la gente ha experimentado las cosquillas cerebrales a lo largo de la historia (…) pero se lo han guardado para ellos, como un placer raro y privado. Y entonces llegó internet, y de repente nadie se guardaba nada en privado. La gente empezó a hablar en foros de salud sobre algo que no podían describir de otra forma que como una “sensación extraña”, y se dieron cuenta de que no estaban solos”
— Harry Cheadle, “ASRM, the Good Feeling No One Can Explain

Mi opinión es que, más que darse cuenta de que “no estaban solos”, quizás de lo que se dieron cuenta fue que el ASMR no es algo universal. Hay quien experimenta éstas sensaciones, y hay quien no. Los que no lo sentían, no se imaginaban que existiera. Y los que sí, creían que era algo normal, que a todo el mundo le pasaba.

Lo que es innegable es que actualmente estamos viviendo un boom del ASMR. Si escribís “ASMR” en google, veréis el gran número de entradas que os da. Hay varias webs dedicadas debatir y estudiar el ASMR (podéis ver algunas referencias más abajo), y YouTube se ha llenado de canales dedicados única y exclusivamente a provocar las cosquillitas cerebrales. Aunque algunos de estos canales son, en realidad, de contenido sexual o fetichista, y por lo tanto no se pueden considerar “ASMR de verdad”, el número de vídeos sigue siendo notable.

El ASMR está de moda.

Hecho del que, evidentemente, se han dado cuenta empresas y publicistas, por lo que ya han empezado a aparecer anuncios que intentan provocar éste tipo de sensaciones. Y no, los anuncios de perfumes no entran en esta categoría aunque susurren todo el rato. Un buen ejemplo, en cambio, es este anuncio de Kentucky Fried Chicken con un susurrante Coronel Sanders.

Llegados a éste punto, os paso el testigo a vosotros y os planteo dos preguntas:

Como he comentado antes, una sobreexposición puede volvernos inmunes al ASMR. ¿Qué pasará si el ASMR empieza a ser una constante en los anuncios de televisión, de radio, de internet? ¿Será el ASMR una víctima más del capitalismo?

Y, si ésta sensación, aún y siendo algo bastante común, no ha salido a la luz hasta ahora, ¿cuántas sensaciones más experimentamos y no somos capaces de explicar con palabras? ¿Cuántas de ellas son comunes?

Toallas dobladas
Un vídeo de 20 minutos de unas manos doblando toallas se hizo viral. Dicen que provoca ASMR. Para verlo: https://vimeo.com/51185843

Fuentes mencionadas y material adicional:

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