De incógnito: Seudónimos para evitar la fama

Escritores, actores, directores de cine,… hay muchos personajes conocidos que en realidad no sabemos cómo se llaman. En su salto a la fama adoptaron nombres y apellidos nuevos, y nos parece extraño que puedan llamarse de otra forma. Es el caso de Woody Allen, Víctor Català, El Greco, Bob Dylan o Natalie Portman. Los motivos para dejar de usar el nombre que tenían al nacer son múltiples: Buscar una mejor sonoridad y un mejor marketing (Mark Twain), ahorrarle a la familia la vergüenza de tener un hijo artista (Pablo Neruda), evitar prejuicios de género o de procedencia (George Eliot), y un largo etcétera.

Hoy os hablaré del caso contrario: Nombres relativamente desconocidos que esconden identidades famosas. ¿Qué razón puede tener una celebridad para ocultarse tras una cortina de anonimato?

Os presento ocho casos: ¿queréis jugar a las adivinanzas? Al final de todo encontraréis las soluciones. Si abrís los enlaces también desvelaréis el secreto, pero es más divertido si consultáis las fuentes al final, ¿no creéis?

Incógnito. Foto de Carolm
Incógnito. Foto de Carolm. Fuente: https://pixabay.com/es/sombra-inc%C3%B3gnito-an%C3%B3nimo-masculina-1033054/

1. Robert Galbraith

Autor de libros como The Cuckoo’s Calling y The Silkworm, detrás de ese nombre se esconde la autora de la saga infantil más popular de los últimos tiempos. El éxito desmesurado que tuvo entre niños y adolescentes hizo se sintiera muy presionada a la hora de escribir otras obras, especialmente porque estaban dirigidas a un público adulto y rompían radicalmente con las expectativas de sus seguidores. Así que decidió inventarse un alter-ego diametralmente opuesto a ella, y ése fue Robert.

2. Roderick Jaynes

Editor cinematográfico, dos veces nominado a los Óscars y considerado uno de los mejores, el bueno de Roderick en realidad no existe. Parece ser que en estados unidos hay normas muy estrictas sobre cómo deben escribirse los créditos de las películas, y que un mismo nombre no puede salir un número ilimitado de veces. Por este motivo, dos de los directores más famosos del momento, considerados los “enfant terrible” de Hollywood, le atribuyen el montaje a Roderick cuando lo han hecho conjuntamente, y de esta forma evitan aparecer demasiadas veces durante los créditos.

3. Richard Bachman

Hay una norma no escrita que dice que un escritor puede escribir sólo un libro por año. Una producción superior es, sin duda, señal de que hay gato encerrado. Así que, cuando un célebre escritor le presentó a su agente Kirby McCauley su más que prolífica obra, éste le sugirió que adoptara un seudónimo para poder publicar varios libros a la vez. Así es cómo nació Richard, a quien además se le proporcionó una completa biografía, una familia, e incluso una fotografía de su rostro, que era en realidad el de Richard Manuel, agente de seguros de Kirby.

Richard Manuel posando como Richard Bachman
Richard Manuel posando como Richard Bachman. Fuente: Wikipedia

4. Hermanos Currer, Ellis, y Acton Bell

A pesar de contar con una reina poderosa y respetada, la sociedad Victoriana era abiertamente sexista. A las mujeres, consideradas seres inferiores en todos los aspectos, se les negaban las oportunidades para demostrar que no era así. Aunque se les permitía escribir y publicar, su literatura era considerada ligera y “sólo para mujeres”. Hubo tres hermanas que quisieron poner a prueba a los lectores y adoptaron nombres que no son ni masculinos ni femeninos para, por un lado rehuir la atención pública sobre sus vidas privadas, y por el otro ver si sus escritos eran considerados masculinos o femeninos.

5. Bob Robertson and Dan Savio

Los Spaghetti Western gozan ahora de un cierto prestigio y algunos de ellos se han convertido incluso en películas de culto, pero en sus inicios eran considerados como productos inferiores. Incluso Clint Easwood comentó que “un western rodado en Europa y por un italiano no le podía beneficiar en nada” (Anselmo Núñez, Western a la Europea: Un plato que se sirve frío, pag. 107). Para evitar los prejuicios, hubo un director y un compositor italianos que adoptaron nombres anglosajones para sus primeros trabajos. Más tarde, con la explosión de éxito de este tipo de películas, abandonaron sus seudónimos y empezaron a mostrar su identidad real.

Decorado para "El Bueno, el Feo y el Malo" en Almería.
Decorado para “El Bueno, el Feo y el Malo” en Almería. Autor: Nick. Fuente: https://www.flickr.com/photos/34517490@N00/3313968474

6. Jane Somers

Esta escritora mundialmente famosa decidió poner una trampa a las empresas editoriales. Quería demostrar que sus decisiones no se basan en la calidad literaria de las obras, sino en la fama de la persona que las firma. Así que escribió dos novelas (“The Diary of a Good Neighbour” y “If the Old Could”) y las presentó bajo la autoría de Jane Somers. Las dos novelas fueron publicadas, pero recibieron escasa atención. Por supuesto, en cuanto la escritora hizo pública su autoría, las ventas se dispararon.

7. Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro

Estamos frente a un caso de personalidad literaria múltiple, ya que estos tres nombres pertenecen a un único escritor. Dice él que no son seudónimos, sino heterónimos:

“La obra pseudónima es la del autor en su propia persona, salvo en el nombre que lo firma, la heterónima es la del autor fuera de su persona, es la de una individualidad completa fabricada por él, como serían los parlamentos de cualquier drama suyo.”
— Mario Bojórquez, El hombre multitudinario. Círculo de poesía, 2009.

Cada uno de estos personajes le otorgaba al autor una personalidad y un estilo de escritura diferentes, y él a su vez les dio una biografía, una vida, y una herencia literaria.

8. Alan Smithee

Alan Smithee es un caso especial. Tiene la dudosa fama de haber dirigido las peores películas de la historia del cine. Entre su filmografía contamos con películas como Gran lío en la universidad, Esos locos fantasmas y Hellraiser IV. Situado al extremo opuesto de Pessoa, que tiene varios heterónimos para una misma persona, el señor Smithee es un seudónimo compartido por muchos. Es el nombre que usan los directores de la DGA (Gremio de directores de América) cuando consideran que se les ha arrebatado el control creativo de la película y no quieren que se les relacione con ella.

¿Qué tal ha ido? ¿Creéis que habéis acertado alguno? Vamos a ver.

Máscara veneciana. Foto: Pimkie
Máscara veneciana. Foto: Pimkie. Fuente: https://www.flickr.com/photos/pimkie_fotos/2759903898

Soluciones:

  1. Robert Galbraith:
    J. K. Rowling no le salió del todo bien la jugada, ya que su identidad fue descubierta bastante pronto. Por otro lado, en cuanto se hubo desvelado el misterio, sus libros se convirtieron en éxitos de ventas.
  2. Roderick Jaynes:
    Detrás de ese nombre están los hermanos Joel y Ethan Coen, que incluso concedieron alguna entrevista haciéndose pasar por Jaynes.
  3. Richard Bachman:
    Este workaholic adicto a las letras no es otro que Stephen King, quien además aprovechó el seudónimo para publicar obras alejadas del género de terror, que le ha hecho tan famoso.
  4. Hermanos Currer, Ellis, y Acton Bell:
    ¿Quién podrían ser, sino las hermanas Charlotte, Emilie y Anne Brontë? Irónicamente, los hermanos Bell no tuvieron demasiado éxito. En cambio ellas sí conocieron la fama usando nombres propios, y actualmente se las considera dos de las grandes damas de la literatura Victoriana.

    Anne, Emily y Charlotte Brontë, pintadas por su hermano Branwell.
    Anne, Emily y Charlotte Brontë, pintadas por su hermano Branwell. Pintor: Branwell Brontë. Fuente: Wikimedia Commons
  5. Bob Robertson and Dan Savio:
    No se puede hablar de Spaghetti Western sin hablar también de Sergio Leone y Ennio Morricone, responsables de películas de la talla de “Por un puñado de dólares” y “El bueno, el feo y el malo”.
  6. Jane Somers:
    Detrás de esta lección disfrazada de broma (o al revés) está la gran Doris Lessing.

    Doris Lessing. Foto: Garoa
    Doris Lessing. Foto: Garoa. Fuente: https://www.flickr.com/photos/egaroa/12860543515
  7. Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro:
    Este escritor de literatura de personalidad múltiple no es otro que Fernando Pessoa, que llegó a tener más de 70 heterónimos.
  8. Alan Smithee:
    Alan Smithee esconde nombres como Dennis Hopper, Kiefer Sutherland, Michael Mann o David Lynch.
Mascara veneciana. Foto: PIRO4D
Mascara veneciana. Foto: PIRO4D. Fuente: https://pixabay.com/es/m%C3%A1scara-pulcinella-1641264/

Otros enlaces que hablan del tema:

 

 

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