Caminos neuronales

Como decía en la entrada sobre los caminos del deseo, los seres humanos somos unos testarudos. Lo que no decía es que, en realidad, no podemos evitarlo: estamos programados para serlo. O dicho de forma más correcta: Ser testarudos nos resulta mucho más fácil y menos cansado que intentar no serlo.

¿Y eso por qué?, os preguntaréis.

Os presento a nuestros amigos los caminos neuronales, que nos hacen la vida más fácil y más difícil a la vez.

Diagrama completo de una célula neuronal
Diagrama completo de una célula neuronal. Imagen de: LadyofHats (English original); Josell7 (Spanish translation) [Public domain], via Wikimedia Commons
Nuestro cerebro, que es muy sabio y muy inteligente, crea conexiones neuronales cada vez que aprendemos algo nuevo: Cuando hacemos o sentimos algo, reaccionamos de alguna forma o encadenamos una serie de pensamientos por primera vez. Estas conexiones nos preparan para repetir esa misma acción, sentimiento, reacción, o pensamiento en el futuro. Además, si las consecuencias de hacer lo que hacemos son positivas – es decir, que sucede lo que queríamos o esperábamos que sucediera – nuestro cerebro marca esta conexión con un tick: éste es el buen camino.

A cada repetición, las sinapsis entre las neuronas implicadas se refuerzan y se hacen más potentes, y así se acaban generando los llamados caminos neuronales.

Si imaginamos las conexiones neuronales como tuberías que transportan información de un lado a otro, una conexión neuronal normal se podría comparar con la tubería del grifo de nuestra cocina. En cambio, un camino neuronal podría ser algo así como las tuberías de las turbinas de una central hidroeléctrica: el torrente es más abundante, más rápido y mucho más fuerte. Y por supuesto, también es más difícil de interrumpir.

Se puede decir que los reflejos y las reacciones instintivas se explican por los caminos neuronales, pero éstos van mucho más allá. Participan en todos los aspectos de nuestra vida: Acciones pequeñas del día a día, maneras de reaccionar, formas de hablar… ¿Por qué doblamos la ropa siempre del mismo modo?, ¿por qué reaccionamos siempre de la misma forma ante situaciones parecidas?, ¿por qué repetimos patrones de conducta? Aquí están los caminos neuronales empujándonos a actuar antes de que ni siquiera nos planteemos otras alternativas.

Como si de dejarse llevar por la corriente se tratara, recorrer los caminos neuronales es una forma estupenda de ahorrar energía: Podemos cederles el control del “piloto automático” mientras hacemos todas aquellas cosas que hacemos sin pensar, y evitar así tener que pensar y decidir.  Es decir, que gracias a los caminos neuronales somos seres rápidos y eficientes, ahorramos espacio cerebral, tiempo, energía y dudas.

Ecología energética en estado puro.

Estructura neuronal. Imagen de Gerd Altman
Estructura neuronal. Imagen de Gerd Altman. Fuente: https://pixabay.com/es/neuronas-c%C3%A9lulas-del-cerebro-440660/

Sin embargo, también son ellos los responsables de que tropecemos dos y mil veces con la misma piedra. ¿Qué pasa cuando un camino neuronal deja de servirnos?

Este blog plantea un buen ejemplo:

“¡Cuando era pequeño la cara que ponían mamá y papá cuando traía buenas notas me hacía sentir la persona más importante del mundo!, con el tiempo sigo persiguiendo el éxito para sentir que soy importante y así que la gente me mire con admiración. Aunque cuando las cosas no salen como a mi me gustaría me siento el más fracasado y a veces siento que no valgo nada”
– Espacio Psicoterapia Vigo: Los caminos neuronales. 2013.

¿Cómo va a hacer esta pobre personita para dejar de asociar el éxito personal con la admiración ajena? Pues bien, he aquí una estupenda noticia: Nuestro cerebro es plástico. Es capaz de conectar y desconectar neuronas según nos convenga. Y lo que es todavía mejor: podemos modificar éstas conexiones de forma consciente. ¿No os parece lo más? Tenemos la capacidad de construir y destruir caminos neuronales a nuestro antojo.

¿Y eso cómo se hace?

Ah, amigos, os va a gustar la respuesta: Siendo testarudos, que es lo que se nos da mejor. Muy testarudos. A veces incluso dolorosamente testarudos.

De alguna forma, los caminos neuronales están relacionados con los caminos del deseo porque se crean por repetición. La psicóloga Laura Natalia Pérez lo pone en estas palabras:

“Lo que ocurre en nuestro cerebro es similar a aquello que pasa con un camino nuevo en la naturaleza: comenzar a transitarlo será trabajoso las primeras veces, hay que quitar la maleza de en medio y hacer que la grama se aplaque, pero en la medida en que se continúa haciendo, el sendero se hará permanente y luego sólo requerirá algún esfuerzo periódico de nuestra parte para mantenerlo”
– Laura Natalia Pérez: “La capacidad de aprendizaje

Otro ejemplo lo podemos encontrar en el libro Inteligencia Social de Daniel Goleman:

“El difunto hipnoterapeuta Milton Erickson solía contar que (…) una de las cosas que más le gustaba era despertar y descubrir que había nevado.

Esos días, el joven Milton corría a prepararse para asegurarse de ser el primero en pisar la nieve del camino que conducía hasta la escuela. Luego iba caminando deliberadamente en zigzag mientras sus botas hollaban un camino entre la nieve recién caída.

Independientemente de los giros y de las vueltas que diese, decía Erickson, el siguiente niño seguía inevitablemente esa ruta de menor resistencia y lo mismo hacía el tercero y también el cuarto de modo que, al concluir el día, el camino que había hollado acababa convirtiéndose en la ruta establecida, el camino que irremediablemente seguía todo el mundo.”

Pasos en la neive
Imagen de: Lichtmagnet. Fuente: https://pixabay.com/es/huellas-la-nieve-carril-de-la-nieve-69808/

Cualquier camino, incluso los que tenemos dentro de la cabeza, necesitan un esfuerzo para ser abiertos, y un uso constante para mantenerlos transitables. Abrir caminos neuronales de forma consciente requiere esfuerzo y mucha atención. Hay que ser muy insistente para hacerle entender a nuestro cerebro que ese es nuestro camino preferido a partir de ahora. Por ejemplo:

Pongamos que tienes por costumbre tirar las llaves encima del sofá cuando llegas a casa. Lo haces sin pensar, siempre se te cuelan las llaves entre los cojines, y luego es un engorro buscarlas. Te compras un gancho para colgar las llaves y lo colocas justo al lado de la puerta de entrada. Al día siguiente, por la ilusión y la novedad, llegarás a casa y dejarás las llaves en tu gancho nuevo. Pero el día después, cuando llegues cansado y distraído, volverás a tirar las llaves encima del sofá. Deberás poner mucha atención en tus acciones al llegar a casa y tendrás que colgar las llaves en el gancho de forma consciente varias veces, hasta que llegará un día en que lo harás sin pensar. Saldrá solo porque habrás automatizado el proceso. Enhorabuena: Habrás creado un nuevo camino neuronal.

¿No parece difícil, verdad? Bueno, ya me contareis qué tal cuando os pongáis a la tarea. Mientras tanto, podéis mirar el día de la marmota unas cuantas veces para iros poniendo en situación.

Colgador de llaves. Imagen de: Bilobicles Bag
Colgador de llaves. Imagen de: Bilobicles Bag. Fuente: https://www.flickr.com/photos/bilobicles/6376443903

Fuentes:

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